Daxel saludando

Nuestra historia

Antes de ser padre, ya sabía algo que la mayoría no sabe.

Trabajé un tiempo moderando contenido para una red social muy popular entre adolescentes. Cada día revisaba lo que la gente sube y decidía qué se quedaba y qué se borraba. Vi de cerca lo que de verdad circula ahí dentro, sin filtrar, antes de que cualquier sistema o persona lo detecte. Mucho antes de que existiera Ready4phones, esa experiencia ya me empujaba a querer proteger a los niños y niñas de todo ese contenido inapropiado. Fue uno de los motivos que me llevaron a construir esta app, no el único, como vas a ver.

El segundo motivo llegó unos años después, en casa.

Mis hijos tenían 11 años cuando empezaron a pedirme un móvil. Yo les decía que a los 13. Aguantaron hasta esa fecha, no sin presión, incluso llegaron a proponerme un contrato por escrito, con sus propias condiciones, para convencerme. Lo firmamos. Y, como pasa tantas veces, ese papel se quedó en poco más que eso: un papel desactualizado, olvidado en un cajón.

El contrato familiar escrito a mano
El contrato real que firmamos en su día, hoy Ready4phones convierte esto en algo vivo y editable, no un papel que se olvida en un cajón.
Un padre con sus dos hijos mirando la app Ready4phones

Como padre separado, además, está el desafío añadido de mantener criterios comunes entre dos casas, algo que no siempre es fácil, y en lo que seguro no soy el único.

Entendí la presión social. Entendí que ya no se comunican como antes, que hasta el cole empuja actividades que dependen del móvil. Entendí que llegaría, tarde o temprano. Pero nada me preparó para lo que vino después: uno de mis hijos se despertaba y, antes de desayunar, ya estaba tumbado en el sofá leyendo. El otro dibujaba, tenía un talento precioso para eso. Con el móvil, los dos hábitos se fueron apagando poco a poco. No de golpe. Así, sin que nadie lo decidiera.

No tengo todas las respuestas.

No soy psicólogo. Soy un padre que investigó, que se equivocó, que sigue ajustando límites hoy que mis hijos tienen 16 años. Lo que sí aprendí es que no puedo exigirles algo que yo mismo no hago: cuando estoy con ellos, intento no estar pendiente del móvil, aprovecho para conversar, para salir a hacer algo al aire libre, para compartir sin pantallas de por medio. Y cuando veo a alguien enganchado a la pantalla, en el metro, en el gimnasio, en la playa, se lo señalo. Predicar con el ejemplo es lo único que de verdad funciona.

Ready4phones nace de todo esto. De lo que vi moderando contenido. De las conversaciones que no tuve a tiempo. De un contrato que debería haber sido una conversación viva, no un papel firmado una vez y olvidado. De las ganas de ahorrarle a otros padres algunos de los disgustos que yo no pude evitar.

"Si pudiera elegir, preferiría que mis hijos no hubieran tenido un móvil tan pronto."

No puedo cambiar eso. Pero puedo y quiero ayudar a que otras familias lleguen a ese momento un poco más preparadas, juntos, padres e hijos, no como una imposición, sino como un camino que se recorre en familia.

Ready4phones es el entrenamiento que a mí me faltó. Y ahora quiero que también sea el tuyo.

Daxel animando

¿Quieres que tu familia llegue preparada, y no de improviso, con menos tiempo perdido y mucha más tranquilidad a esa etapa?

Sí, me interesa